

La polca paraguaya es el corazón musical del país. Con su ritmo alegre y su cadencia emotiva, atraviesa generaciones, contando historias en versos que vibran en español y guaraní. Ya sea en guitarra, arpa o violín, su sonido es parte de nuestra alma colectiva.
Tanto en escenarios como en patios de tierra, la polca se baila, se canta y se vive. Cada nota y cada giro en la danza expresan la identidad, el amor a la tierra y la alegría del pueblo paraguayo. Por su fuerza viva, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial.