

El tereré no es solo una bebida: es un ritual cotidiano, un símbolo de hospitalidad y un puente entre generaciones. Acompañado por el Pohã Ñaná, este saber ancestral combina plantas medicinales con agua fría en un acto simple pero profundo.
Tomar tereré es compartir, escuchar, recordar. En cada sorbo se guarda la sabiduría de los pueblos originarios, el respeto a la naturaleza y el espíritu comunitario que define al Paraguay. Por su valor cultural, ha sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.